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Mi humilde opinión sobre algunas cosas que me sacan de mis casillas que necesito drenar.
Este es un espacio donde no está permitida ni la difamación ni el desprestigio de las personas, si vienes con esas intenciones lo mejor es hacer click en la X de esta ventana.
Todos tenemos semanas viendo la catástrofe que ha acabado con una buena parte del territorio japonés. Un fortísimo terremoto que desencadenó un tsunami no está nada fácil.
Viendo esa serie de acontecimientos, y pasando a un plano más local, además de relacionarlo con mi trabajo, una vez más confirmo que en nuestro país no estamos preparados para afrontar un desastre (por más mínimo que sea).
Claro, tampoco es que estoy descubriendo el agua tibia. Lo sé. Sin embargo, el pasado jueves ocurrió un hecho en la zona metropolitana de Anzoátegui, en Lechería para ser más específico; un incendio consumió gran parte de la vegetación en un terreno que estaba vacío, obviamente esto levantó una inmensa nube de humo que afectó varios sectores cercanos al hecho.
Yo, que manejo una cuenta de Twitter de un organismo de emergencia de la zona leía cómo las personas estaban desesperadas al ver la gran cantidad de humo que había en el ambiente, pero así mismo ví que ninguna de esas personas tuvo aunque sea la idea de alejarse de ahí o trasladarse hasta una zona donde la brisa no llevara el humo.
No hay cultura preventiva. Pero esto es algo que no sólo tiene que ver con los organismos encargados de educar a la población. No. También es un trabajo e iniciativa unipersonal.
Todo el mundo ha escuchado de sismos por acá, incendios por allá, inundaciones para acá, pero usted que está leyendo esto ¿Tiene un kit de primeros auxilios en su casa? ¿Tiene diseñada una ruta de escape en caso de emergencia? ¿Ha coordinado con su familia algún punto de encuentro en caso de que ocurra una catástrofe? No ¿verdad?. ¿Por qué no lo ha hecho? Ah sí… Es que nadie del gobierno ha venido a darle una instrucción sobre eso.
La verdad es que hay organismos que ofrecen estas charlas de forma gratuita, a comunidades o grupos de personas organizados. Sea proactivo. No espere a capacitarse después que le ocurra la emergencia. Aprenda sobre cultura preventiva, estoy seguro que tanto usted, como su familia se lo agradecerán.
Desde las escaleras mecánicas en El Metro de Caracas, pasando por ascensores en hospitales y hasta teléfonos públicos, en Venezuela todo aquello que debería funcionar no funciona, y lo que sí funciona, lo hace a medias.
La cosa no le salpica sólo al gobierno. Basta ir a una oficina de cualquier banco del país, es común ver 8 cajas de las cuales sólo 2 están ocupadas con un operador (una de ellas es sólo para personas mayores, discapacitados o mujeres embarazadas) es decir, en teoría cada banco funciona con una caja (si es un día de suerte, 3).
Si nos vamos a los servicios públicos la situación no es menos distinta. Si vamos a cancelar el recibo de teléfono o de electricidad (esa que también debería funcionar y no funciona) es común toparnos con el típico mensaje “No hay línea”.
Cadivi. Oh grandísimo Cadivi. Ese parásito que recibe cientos de miles (quizás millones) de insultos al día. El martirio comienza desde que intentas registrarte en la página web. Y eso es sólo un ápice de la larga lista de tropiezos a los que nos enfrentamos a la hora de tramitar el preciado cupo de dólares.
Sacar la licencia, “torear” un operativo para sacar cédula y hasta hacer mercado son tareas que, en un país donde las cosas funcionen como deberían funcionar, representan un verdadero dolor de cabeza y desgaste físico y emocional (juro que no estoy siendo dramático).
Cuando veo todo ese montón de cosas que no funcionan (y que son más, pero no las estoy colocando todas aquí) reflexiono un poco y me pongo a pensar en cuál es el camino que está tomando nuestro país. ¿Qué clase de “revolución” estamos viviendo? ¿Así lograremos ser una potencia?.
Son preguntas que de seguro vendrá algún fanático colorado a hablarme del satélite Simón Bolívar, o de las misiones, o de las fábricas de computadoras Canaima, a nada de eso le quito su mérito, pero no puede taparse el sol con un dedo. En Venezuela, lo que debería funcionar no funciona.
Hay cosas que realmente amo con locura. Mi profesión, la fotografía, mi futura esposa. Hay otras que simplemente siento en la sangre, como la música.
Soy un músico frustrado. Eso lo acepto. Desde que tengo uso de razón estoy escuchando música, de distintos géneros, inclusive hasta con la salsa brava llegué a estar pegado.
Cuando inicié estas movidas por el mundo digital (blogs, podcast, twitter, facebook) e incluso antes (cuando hacía radio), siempre apoyé el movimiento musical que se estaba gestando en Anzoátegui.
Quizás no llegué a ser tan famoso como la gente del Sótano Iberoamericano, pero desde cada uno de mis frentes siempre he buscado la manera de impulsar aquellas bandas o iniciativas que, generalmente, no tienen cabida en las grandes emisoras o en periódicos de mayor tiraje en el país.
Ese apoyo siempre ha sido irrestricto, no busco fama, no busco hacerme lucrarme, tampoco busco que las bandas me “premien” por lo que hago. No. Simplemente lo hago porque creo en el talento que aquí existe y sé que (como ya se ha demostrado) que el rock de Puerto La Cruz da para muchísimo.
En este punto ustedes se preguntarán ¿Y a qué viene todo esto? Pues resulta que hace un poco más de 2 semanas, mágicamente surgió un grupo de personas que se enteraron que en Puerto La Cruz se hacía rock and roll. Personas que jamás, ni siquiera por error se les vio en los conciertos que hacían las bandas para promocionarse o simplemente para recaudar dinero para grabar sus discos.
Ese grupo de oportunistas que vieron un espacio más para confrontar, ser protagonistas e inflar un poco más su casi explotado ego.
Personas que poseen múltiples blogs, diversos programas radiales, e innumerables cuentas de Twitter, pero que sin embargo nunca se dignaron a tipear aunque sea 1 caracter resaltando el trabajo musical que se estaba haciendo en la zona.
No creo en falsos profetas. No creo en hipócritas. No creo en esos que, por gracia de Dio$ de repente se enteraron de que hay un camión de gente en Anzoátegui echándote bolas para sacar el movimiento adelante; sin protagonismos y sin falsedad.
El que tenga ojos que vea, lea y analice. Paz y… #rockPLC pa’ to’ el mundo
Qutándole el polvo a este perol
Tenía tiempo que no me daba una vueltica por estos lares. No es que haya dejado de tener humildes opiniones, no no, nada de eso. La verdad es que ante las múltiples ocupaciones del día a día, hay algunas cosas que quedan (sin querer) relegadas un poco.
En esta oportunidad lo que me hizo volver a teclear en este espacio es ver cómo en algunas oportunidades se desvirtúa un medio de información. Y más que un medio, un usuario, empresa o personas en específico.
Esto lo menciono porque desde hace algún tiempo, en mi cuenta de Twitter he visto un par (o quizás unos tres) medios informativos que, supongo, atraídos por las bondades monetarias, se han dedicado a hacer un constante y molestoso spam (publicidad no solicitada).
No pretendo imponer o dictar normas sobre cómo usar o no Twitter, cada loco con su tema. Y si bien es cierto que fácilmente podría yo evitarme tanta molestia y hacer un unfollow, el problema no radica ahí, sino en el fondo del asunto.
Resulta que cuando uno sigue a una cuenta específica en Twitter sabe qué esperar y qué atenerse. Es como suscribirse a un canal especializado en deportes y saber que durante las 24 horas del día, cada vez que enciendas el TV, lo que mirarás será deporte y nada más (por supuesto, publicidad también porque de algo tienen que vivir).
Cuando el usuario pulsa el botón “follow” de una cuenta de algún medio de información, obviamente espera… Información, ¿no?. La publicidad, en estos casos, tiene su espacio puntual (en el caso de televisoras; las pantallas, si es un periódico; en sus páginas, y si es un portal web; pues en su web).
Existen muchísimas cuentas en Twitter cuyo objetivo principal es hacer publicidad, y quien las sigue sabe que esto es lo único que recibirá de ello, y por ende, las quejas no tienen cabida.
Cuando uno, como empresa o como persona, va a crear algún espacio (blog, tumblr, o cualquier medio) debe establecer ante todo el concepto de qué se está creando, y esto debe dejarse claro a quienes serán los consumidores de nuestro producto.
En los blogs, supongo que es una especie de norma que se ha ido adoptando, se coloca una advertencia bastante clara al lector cuando se trata de posts patrocinados.
En Venezuela, los periódicos, televisoras y estaciones de radio deben (por ley) señalar que el contenido que se está transmitiendo corresponde a una pauta publicitaria.
La publicidad es algo que el usuario debe decidir su va a consumir o no, nadie debe obligarte a formar parte de ella. El spam es chocante y de mal gusto
Cuando me preguntan qué cosas buenas me ha dejado Twitter, siempre respondo que me ha enseñado a sintetizar más. El saber expresar algunas veces una idea completa en tan sólo 140 caracteres no es nada sencillo (prueba de ello este post explicativo).
Twitter te ofrece sólo 140 caracteres para expresarte, lo mismo que ofrecen los teléfonos celulares para escribir un mensaje de texto corto, sin embargo de un tiempo para acá, UberTwitter (una de las aplicaciones más utilizadas en los Blackberry para gestionar Twitter) incluyó entre sus opciones el uso de TwittLonger.
En dos platos, TwittLonger (tal y como lo definen ellos mismos) es para cuando hablas mucho en Twitter, es decir, cuando esos 140 caracteres no son suficientes para ti y te extiendes más de la cuenta.
Desde hace unos cuantos días decidí emprender una campaña en Twitter llamada #NOalTwittLonger, con la cual expreso mi descontento por el uso de esta herramienta y sobre la cual expreso mi humilde opinión.
UberTwitter es la única aplicación que descodifica los updates con TwittLonger, es decir, desde la ventana de UB, los mensajes acortados se pueden leer completos, sin embargo, los que no la utilizamos, sino que twitteamos desde aplicaciones como TweetDeck, SocialScope o incluso desde la web de Twitter, debemos abrir una nueva ventana en nuestro navegador para poder leer el resto del update.
Esto realmente es molestoso (por lo menos en lo personal y sé que a muchos otros también les incomoda), especialmente cuando estamos desde un móvil y tenemos que abrir el browser.
Lo peor aún, es que, dada la “manía” que tienen muchos usuarios de responder los tweets haciendo RT (comentarlos es otra cosa completamente distinta), finalmente terminamos abriendo el navegador para leer RTs de RTs de RT.
Si eres una de esas personas a las cuales 140 caracteres no son suficientes, pues te invito, de corazón, a intentarlo, pon a prueba tu capacidad de síntesis, intenta difundir mensajes claros, concretos y concisos y si eso no te funciona, pues entonces, ábrete un blog, un tumblr o simplemente sigue actualizando tus estados en Facebook.
Desde hace ya una semana, la muy querida amiga @Curiosa se dedicó a hacer una encuesta, donde pulsaba la opinión sobre los hábitos de los usuarios de Twitter en Venezuela.
Varias cosas me llamaron la atención. En primer lugar; el hecho de que la mayoría de los encuestados que twittea desde un dispositivo móvil, lo hace desde un Blackberry utilizando la aplicación UberTwitter, mientras que, la mayoría de los que twittea desde una computadora lo hace desde la web o a través de TweetDeck.
Otra de las cosas que preguntaba @Curiosa, era sobre el uso de las listas, yo, que soy usuario activo de éstas, me sorprendí al ver que casi el 60% de los encuestados no las utiliza, y en este punto es que quiero detenerme para dar mi humilde opinión.
Ante todo, debo felicitar a @Curiosa por el tiempo que se tomó en hacer, aplicar y analizar esta encuesta, todos sabemos lo tedioso que puede llegar a ser la tabulación de datos, así que, de corazón felicitaciones por ese gran trabajo.
Volviendo a lo de las listas. Quizás este alto porcentaje de personas que no las utiliza se deba a que no conocen muy bien su funcionamiento, o que simplemente no cuentan con una herramienta en donde puedan seguirlas en todo momento.
Como ya comenté, la mayoría de los usuarios que navega desde la computadora lo hace desde la web, y esto podría ser un factor que incide en que los usuarios no utlicen las listas, ya que para hacerlo desde la página de twitter tendrías que dejar el timeline o abrir una ventana o pestaña nueva para chequear los updates de ésta. En conclusión: Es engorroso.
El otro factor también está relacionado con la aplicación que se utiliza pero ahora en modo móvil. UberTwitter aún no posee la capacidad de seguir listas, puedes visualizarlas, más no seguirlas en un timeline como se pudiera hacer con SocialScope (lamentablemente en beta cerrada).
Yo, tanto para mi trabajo (@pcurbaneja), como para mi cuenta personal (@musicaymas) utilizo muchísimo las listas, porque esto te permite tener un timeline “alternativo” siguiendo a los usuarios que te interesen en un área específica sin el “ruido” que pudieran producir tus demás followers.
Mi recomendación personal a cualquiera que esté leyendo esto, y aún no esté siguiendo listas es que lo intente, hay aplicaciones como TweetDeck, Seesmic Desktop o SocialScope con las que puedes tener a la mano estos timeline alternativos y así obtener justo la información que necesitas sobre los temas que tú decidas sin el “ruido” que puedan generar tus followers.
Update: Me comenta @Curiosa que tras una nueva actualización en UberTwitter, éste ya tiene la función de seguir listas y colocarlas en pestañas.
¡Qué nochecita esta, eh! Cargadísima de noticias. Noticias por aquí, noticias por allá. Pero sin duda una que había ido agarrando forma desde hace un par de días y que finalmente reventó: Alberto Ravell renunció a Globovisión.
Desde el primer momento que esta noticia se regó, comenzaron las especulaciones, e incluso las difamaciones de esas personas cuyo extremismo llevan corriendo por las venas tal y como si fuera la más roja sangre.
A mediados de la noche, Globovisión transmitió (con musiquita draculésca y todo) un comunicado. Básico y bastante escueto “Globovisión ni se compra ni se vende”. Eso fue todo.
Mi humilde opinión: Si hay algo que yo nunca haré es desvivirme empresa, especialmente un medio de comunicación ¿Por qué? Pues porque la cosa funciona de la siguiente manera: Un medio tiene, como toda empresa, intereses económicos, intereses que al final, son los únicos por los cuales ellos velarán.
¿Los usuarios? Pues simplemente (en algunos casos, no todos) son títeres que son manejados por la línea editorial o el discurso de ese medio.
Con Globovisión pasa algo muy particular, y es que, así como Chávez impone su agenda semanal durante su “Aló Presidente” los domingos, Globovisión la impone el resto de la semana. ¿Ejemplos?: Franklin Brito (que ya ni siquiera lo nombran), Virus AH1N1 (que tampoco lo nombran) entre otros temas que sirvieron única y exclusivamente para hacer bulla.
Yo jamás he sido de esos que sigue líderes. Quizás por eso no tengo militancia política ni pienso tenerla, porque no creo en aquello de hacer, decir o creer lo que una sóla persona establezca como “línea de mando”.
Mi consejo para la vida, es que siempre busquen todas y cada una de las aristas de una información. Cuestionen, indaguen, investiguen, háganse sus propias opiniones, argumenten, no se dejen imponer nada y verán que de esa forma nadie les llenará la cabeza de pajaritos preñados.
Leyendo un par de replies en Twitter, me enteré de la existencia de un concurso en el cual están seleccionando a dos twitteros para ir al programa de Globovisión, Buenas Noches.
Estuve echándole un ojo a la lista, en lo particular creo que hay gente muy preparada y con amplísima experiencia tanto en Twitter como en el manejo de nuevas tecnologías de la comunicación en general.
Sin embargo, también ví a personas que, se han hecho un nombre tan sólo por el hecho de hacer y recibir follows a diestra y siniestra.
Pero este post no se trata de difamar ni desprestigiar a nadie, al contrario, eso está prohibido en este espacio, sin embargo, no pude evitar preguntarme cuál fue el criterio que se siguió para escojer a esas personas.
Recuerdo cuando Twitter NO ERA UNA MODA casi que impuesta, lamentablemente por un canal de televisión, que hubo una persona encargada de difundir a dar a conocer a esta importante red social, haciendo si se quiere un trabajo de hormiguita, su nombre José Blanco Oliver (@JBO), quien fue (si mi memoria no falla) la primera persona dar a conocer las bondades de Twitter en los medios de comunicación venezolanos.
Pero más allá, José no sólo se dedicó a difundir la herramienta, sino que creó listas y directorios de usuarios cuando Twitter ni pensaba en ellas, creó además, una recopilación de herramientas y aplicaciones que se pueden integrar a esta red social, no sin mencionar el tan famoso usuario @Trafico que fue EL PRIMER usuario que informaba sobre el tráfico a nivel nacional.
Mi humilde opinión: Un experto es una persona que domina, desarrolla y comparte los conocimientos en algún área específica. Un experto es aquel que, con una herramienta puede llegar a hacer algo más de lo que los límites lo puedan llevar, y lo pone al servicio de un colectivo.
Así que, si en tu haber el único mérito que tienes es haber creado el mayor terror de la twittósfera venezolana, pues, vete poniendo las pilas y bájate de esa nube porque simplemente eres uno más del montón.
¿Qué tan lejos hubiese llegado el mensaje de Yoani Sánchez si hubiese protegido los updates de su cuenta en Twitter?
Revisando mi twitter esta mañana me di cuenta de la aparición de un nuevo epíteto dentro de esta bendita pugna política que lamentablemente nos ha arropado y que, pareciera ser, el único tema de conversación que nos atañe.
Tras leer la conversación llegaron varias preguntas a mi mente; la primera de ella fue ¿Qué tan diferente eres de lo que criticas si haces lo mismo que ellos?.
Y eso es algo que siempre me voy a preguntar cada vez que vea a personas que piden a gritos que cese la intolerancia desde el sector oficialista, pero, de este lado de la acera, al simplemente alguien emitir una opinión que no comulgue con la oposición, lo tildan de chavista, vendido, vende patria y pare usted de contar.
Mi humilde opinión: Mientras sigamos reconociendo a pseudo líderes de opinión con posiciones radicales y altos niveles de intolerancia, seguiremos inmersos en este clima de radicalización y separación. En algún momento debemos reconciliarnos, ser capaz de sostener una conversación con quien nos adversa y no juzgar a una persona a priori son algunas de las cosas que realmente debemos poner en práctica si queremos cambiar este país.